7/1/19

¡¡Llegamos al punto 0!!

Esta entrada estará dedicada a Río Gallegos, aunque todavía no nos hemos ido de esta ciudad.



Llegamos el sábado 5 y nos quedamos dos noches en el Apart Hotel Austral, un lugar recomendable tanto por su comodidad y limpieza, como por su precio. Y aquí estoy, a metros del comedor (nos tocó la habitación más cercana a él) escuchando voces en español y en portugués (ayer se instaló un grupo brasileño de motoqueros sensacionales, no sé si les voy a poder sacar una foto...¡¡motos de ensueño!!), mientras Ricardo duerme un rato más. Hoy nos espera otra larga travesía...

Pero vamos por orden: el sábado, llegamos cerca de las tres de la tarde. Nos costó orientarnos un poco, pero no encontrar este apart. Comimos...¡otra vez sandwiches de jamón y queso! y descansamos muchísimo. Al atardecer (aquí hay sol hasta las 21.30) salimos a caminar por el centro.

Es difícil juzgar un lugar solo por una mirada ligera y no exenta de cierto prejuicio basado en el conocimiento previo de su historia reciente... pero si tengo que hablar de sensaciones, diría que la describiría como una ciudad sobreviviente. Todo (casi todo) es sencillo, pero como en decadencia. Como si vinieran tratando de superar un fuerte golpe: la gente es amable y servicial, pero parece triste. Vi caras como de los que han pasado por una guerra... pero tal vez son impresiones muy mías y nada científicas.
Vale la pena destacar la YPF que está muy cerquita del apart: por cada carga, regalan un café con dos medialunas y es gratis la carga de los termos (en algunos lugares, me han llegado a cobrar $10).

A la noche, fuimos a un restaurant de una mutual de agentes y suboficiales de la policía. Fue sorpresa su origen, solo nos lo recomendaron porque estaba cerca del apart y la verdad es que comimos bien (yo: pechuga de pollo grillé, sigo cuidándome). Pero... como va sucediendo seguido, tuve problemas con la tarjeta de débito y los malditos posnet. La reacción de una moza de trato seco ante nuestra propina (nada del otro mundo) fue un premio: hicimos por un rato feliz a alguien.

En fin, ya viene lo mejor: ¡¡ayer fuimos hasta Cabo Vírgenes, al kilómetro O de la Ruta 40!! Sí, donde comienza el Estrecho de Magallanes, a 130 kilómetros de ripio de acá.
Fue una experiencia genial.



Muchas cosas se pueden contar de este lugar, pero todo comentario sería insuficiente para describir la belleza natural de esta zona. Haré una síntesis...




a) La ruta fue brava porque fueron muchos kilómetros de ripio, con algunos pozos profundos por zonas, pero no tanto como para una camioneta como la nuestra. Poco transitada en general, pero muchos camiones de transporte de petróleo y gas. Escasísimos carteles orientativos y buena parte de la ruta sin conexión. El GPS no marcaba el camino correcto.

b) Llegamos hasta la punta final: donde se encuentra un faro chileno de rayas blancas y rojas. Nos equivocamos y nos metimos en un predio de Techint: ningún drama. Ese lugar se llama Punta Dungeness. Es una estación de bombeo de un gasoducto que tendido en el lecho marino transporta gas de Tierra del Fuego hasta Buenos Aires. Limite sur continental de la República Argentina (Fuente: www.turismoruta40.com.ar)



c) El viento congelado estaba insoportablemente fuerte. Tuvimos mucho frío y hasta costaba sacar fotos. Me tiraba literalmente... 

d) La pingüinera, muy agreste y hermosa. Mal: no estaba el guardafauna. Nos animamos y logramos que una familia con tres chicos no se metieran entre los nidos de los pingüinos: los llamamos y les explicamos lo mal que le estaban haciendo a los animales. Ricardo piensa que cuando vieron una camioneta blanca, con un logotipo de una brújula, pensaron que éramos del grupo de guardafaunas y se hicieron los que no sabían. Algo hicimos por la naturaleza y eso me encantó.



e) Llegar hasta el cartel del Kilómetro 0 fue realmente emocionante... nos costó identificar dónde estaba, pero luego nos vengamos sacándonos miles de fotos y tratando de no volarnos. La Casa de Té/Confitería de ese lugar: cerrada. (Solo almorzamos galletitas que teníamos en la camioneta)

f) Conocimos por dentro la Hostería de la Estancia Monte Dinero. Decir refinamiento es quedarse corto. Nos atendió una mujer joven y atenta, Sabrina, la que nos explicó un montón de cosas del lugar, como por ejemplo: la dimensión desmesurada de la estancia que Benetton tiene allí (y que logramos ver desde afuera), su pequeño pueblo formado por 70 trabajadores (hay capilla y escuela) y el enorme ganado ovino que posee.

g) Un aparte especial para los animales: vimos (además de los pingüinos) ñandúes, patos, guanacos, zorros, liebres, caballos y muuuchas ovejas. Hermoso el paraíso natural de este lugar tan cercano a la frontera con Chile.



En un rato, nos vamos del hotel, nos aprovisionamos, vemos algunas cosas que nos quedaron pendientes y... ¡¡retomamos por la ruta 40!!



Unos datos importantes sobre Cabo Vírgenes:
- es el punto de menor altura de toda la Ruta 40.
- es el único lugar donde la Ruta 40 está junto al mar.
- es el punto más austral, pero no es el que más hacia el este se ubica (honor que le corresponde a La Quiaca) de la Ruta 40.
- hay planes para proseguir la traza de la Ruta 40 en Tierra del Fuego y construir un centro de trasbordo en Cabo Vírgenes para cruzar el mar.

Fuente: http://www.turismoruta40.com.ar



Para ver un poco más: